jueves, 21 de junio de 2007

Principio del etcétera

En la comunicación directa, la cita suele funcionar como una especie de guiño entre los hablantes: “Nosotros nos entendemos perfectamente, ¿verdad?”. Puede resultar muy molesto que alguien nos haga un guiño y que nosotros no sepamos qué nos quiere decir. Así nos sucede cuando tenemos la impresión de que alguien está citando, pero no sabemos exactamente qué. En esta situación es aconsejable que nos comportemos como cuando se nos hace un guiño: que sonriamos con complicidad y finjamos saber qué se nos quiere decir. En cualquier caso, lo que nunca hemos de hacer es asustarnos o pedir precipitadamente una explicación. Basta con que esperemos un poco, pues normalmente el propio desarrollo de la conversación se encargará de aclarar el asunto. Los sociólogos han acuñado un concepto para caracterizar este tipo de táctica: la denominan “el principio del etcétera”. Este principio hace referencia a la capacidad que todos tenemos para tolerar cierto grado de incertidumbre en la comunicación, confiando en que pronto se aclarará todo, es asi como el el cerebro completa lo que falta de una converzación o de una imagen. Este principio se considera un principio realista. En el ámbito de la cultura, la perfecta aplicación del principio etcétera requiere de una inmensa capacidad para tolerar la incertidumbre. Si el discurso cultural se presta tanto al engaño, es precisamente porque todos nosotros disponemos de tal capacidad para tolerar la incertidumbre. De esto se aprovechan especialmente los impostores y quienes gustan de tomar el pelo a los demás, de modo que cada cual puede inventar sus propias citas. Así: como dijo Goethe: “Mentes tan ingeniosas merecen ser recompensadas”. Nadie podrá demostrar inmediatamente que Goethe nunca dijo tal cosa, y sería absurdo abrir un debate imposible de zanjar.









1 comentario:

Kunstvereinigung dijo...

pp. 597 del libro la cultura, todo lo que hay que saber de Dietrich Schwanitz.