
Fiesta Religiosa al Fin del Mundo. El Nazareno de Caguach, archipiélago de Chiloé.
El texto a continuación es un extracto de un libro publicado por Renato Cárdenas, se agradece por su colaboración
LA IGLESIA
La primera capilla de Caguach estuvo en el lado norte, en la ruta que se hace viniendo de Tenaún. Por cierto que estos oratorios, en un comienzo, eran rústicos, “de paja y palos sin labrar”, a la usanza de las casas de los mapuches que habitaban estos archipiélagos interiores.
Estas construcciones se hacían considerando el resguardo climático y siempre próximas a la costa, con un buen embarcadero, una explanada y en sitios donde hubiera fuentes de agua.
En 1778, ya en administración franciscana, se sigue los modelos que los jesuitas dejaron en Achao, Castro y Chonchi que, además, son grandes volúmenes. Es posible que la primera iglesia haya sido pajiza, pero la que los Cinco Pueblos construyeron en 1782, en el actual lugar de emplazamiento, es ya "una iglesia de 30 varas de largo por 12 de ancho y tres varas de paredes".
En 1880 se construye una nueva de 56 varas de largo por 22 de ancho y con una torre de 32 varas de alto. El techo es de alerce y los altares han sido también renovados. Adquieren también la sonora campana de 60 libras que hoy poseen.
Esa tercera iglesia se quemó el 2 de septiembre de 1919, a las dos de la tarde, la gente recuerda lo que contaban sus mayores:
"…hoy que terminó la fiesta y al otro día se quemó la iglesia; con los mismos papeles que quedaron, los chicos que andaban de trajines por ahí, entonces hicieron fueguito con los papeles. Los chicos que se dan juicio para todo".
Al día siguiente, en comicio público, los Cinco Pueblos, "acordaron reedificar el santuario y para dicha construcción se obligaron a dar cuotas de dinero, víveres, maderas, trabajos personales, hasta el término de la obra… ".
Llevaron maderas de las islas Chauques, pero el ciprés lo trajeron de las Guaitecas. La obra estuvo lista en 1925.
Cuenta hoy la gente que para el incendio, el Nazareno manifestó una vez más su poder, permitiendo que una o dos personas lo sacaran del templo, siendo habitual que lo manejen con dificultad diez o más hombres. Otros aseguran que al iniciarse el incendio la campana repicó por si sola.
LOS CINCO PUEBLOS
La cofradía de los Cinco Pueblos ha estado integrada, por Alao, Apiao, Tac, Chaulinec y Caguach. Dice la gente que en un comienzo se convocó a otras islas, pero no aceptaron.
“...o sea que el padre Hilario llegó primero a Tenaún. Ya estaba por salir de allá cuando se encontró con un bote pescando con red. Así que él trató de hablar con la gente; eran de acá, de Caguach. Y de ahí conversando con ellos es que le dijo:
-‘Yo ando trayendo unas imágenes; ustedes podrían quedarse con algunas de ellas’.
Entonces los pescadores es que contestaron:
-‘Puede ser, pero nosotros tenemos que ir a nuestra isla y conversar allá con la gente, si estamos en condiciones de recibir a un santo o no’.
Y ellos convinieron de avisar al padre.
Vinieron acá en Caguach y se reunieron todos, pero como que se hallaron incapaces solos, porque para hacer iglesia en esos tiempos era muy difícil. Y fueron a las islas vecinas, a los otros pueblos para encontrar socios.
Y el sacerdote que venía con las imágenes esperó en la isla las reuniones de la gente. Las gestiones fueron positivas: Tac aceptó; Apiao, Alao y Chaulinec, también. Meulín y Quenac, que de igual forma habían sido invitados, no aceptaron. Ellos mismos lo conversan hoy".
La gente de estas islas son hoy agricultores de autoconsumo, pescadores, mariscadores y en los últimos 20 años, algunos de ellos, obreros de las salmoneras que se arrimaron a sus islas y que han crecido. Ellos siguen integrados a una historia humilde y de precariedades.
LA INSTITUCIONALIDAD DE LA FIESTA
Los Cinco Pueblos son responsables de la existencia anual de la celebración al Divino Jesús Nazareno.
En primer lugar la comunidad de Caguach que crea, como anfitrión, las condiciones para que la fiesta se desarrolle con el mayor lucimiento y corrección posible. Está el Patrono como autoridad coordinadora de todo el proceso, pero lo apoya el Cabildo, un organismo colegiado formado prácticamente por niños, pero fuertemente representados por las familias de sus integrantes.
El patrono
En una capilla común la autoridad máxima es el fiscal. Sin embargo, en Caguach el Patrono de la imagen adquiere mayor importancia, especialmente durante los periodos de celebración.
Los patronos son los encargados de la custodia de una determinada imagen. Existen en todo el Archipiélago, y la responsabilidad, generalmente, se la entrega el pueblo, aunque en algunos lugares es el sacerdote quien los nombra
Los patronos se ocupan de las fiestas que anualmente debe tener su imagen y, en esa ocasión velarán directamente para que todo se desarrolle de manera normal.
En el caso de Caguach las responsabilidades se hacen más complejas, pero muchas de ellas son absorbidas por el Cabildo, quedando reducida la obligación del Patrono, prácticamente a lo que ocurre dentro de la Iglesia.
Reciben las mandas de velas y otros obsequios a la imagen, como las vestimentas y ex-votos de los promeseros.
Es el Patrono el que encabeza los rituales y le cabe un rol relevante en la Procesión de Banderas.
Es también notable el esfuerzo que realizan los patronos de las cuatro capillas restantes, que comienzan a llegar a Caguach desde el 23 de agosto y regresan a sus islas hasta el 31 del mismo mes. Ellos arriban acompañados de los fiscales de sus respectivas iglesias, de familiares y amigos, llevando consigo las imágenes bajo su custodia.
Durante esta permanencia llevan una vida bastante sacrificada: se cobijan en un refugio que no reúne las mínimas condiciones para servir de habitación y la permanencia también debe costearla el grupo.
Siendo un cargo sumamente sacrificado y sin retribuciones materiales es cumplido con devoción y esmero y sólo es posible entenderlo en el ámbito de la fe, de la fiesta, y el cumplimiento con sus mayores que le legaron esta herencia.
Estas construcciones se hacían considerando el resguardo climático y siempre próximas a la costa, con un buen embarcadero, una explanada y en sitios donde hubiera fuentes de agua.
En 1778, ya en administración franciscana, se sigue los modelos que los jesuitas dejaron en Achao, Castro y Chonchi que, además, son grandes volúmenes. Es posible que la primera iglesia haya sido pajiza, pero la que los Cinco Pueblos construyeron en 1782, en el actual lugar de emplazamiento, es ya "una iglesia de 30 varas de largo por 12 de ancho y tres varas de paredes".
En 1880 se construye una nueva de 56 varas de largo por 22 de ancho y con una torre de 32 varas de alto. El techo es de alerce y los altares han sido también renovados. Adquieren también la sonora campana de 60 libras que hoy poseen.
Esa tercera iglesia se quemó el 2 de septiembre de 1919, a las dos de la tarde, la gente recuerda lo que contaban sus mayores:
"…hoy que terminó la fiesta y al otro día se quemó la iglesia; con los mismos papeles que quedaron, los chicos que andaban de trajines por ahí, entonces hicieron fueguito con los papeles. Los chicos que se dan juicio para todo".
Al día siguiente, en comicio público, los Cinco Pueblos, "acordaron reedificar el santuario y para dicha construcción se obligaron a dar cuotas de dinero, víveres, maderas, trabajos personales, hasta el término de la obra… ".
Llevaron maderas de las islas Chauques, pero el ciprés lo trajeron de las Guaitecas. La obra estuvo lista en 1925.
Cuenta hoy la gente que para el incendio, el Nazareno manifestó una vez más su poder, permitiendo que una o dos personas lo sacaran del templo, siendo habitual que lo manejen con dificultad diez o más hombres. Otros aseguran que al iniciarse el incendio la campana repicó por si sola.
LOS CINCO PUEBLOS
La cofradía de los Cinco Pueblos ha estado integrada, por Alao, Apiao, Tac, Chaulinec y Caguach. Dice la gente que en un comienzo se convocó a otras islas, pero no aceptaron.
“...o sea que el padre Hilario llegó primero a Tenaún. Ya estaba por salir de allá cuando se encontró con un bote pescando con red. Así que él trató de hablar con la gente; eran de acá, de Caguach. Y de ahí conversando con ellos es que le dijo:
-‘Yo ando trayendo unas imágenes; ustedes podrían quedarse con algunas de ellas’.
Entonces los pescadores es que contestaron:
-‘Puede ser, pero nosotros tenemos que ir a nuestra isla y conversar allá con la gente, si estamos en condiciones de recibir a un santo o no’.
Y ellos convinieron de avisar al padre.
Vinieron acá en Caguach y se reunieron todos, pero como que se hallaron incapaces solos, porque para hacer iglesia en esos tiempos era muy difícil. Y fueron a las islas vecinas, a los otros pueblos para encontrar socios.
Y el sacerdote que venía con las imágenes esperó en la isla las reuniones de la gente. Las gestiones fueron positivas: Tac aceptó; Apiao, Alao y Chaulinec, también. Meulín y Quenac, que de igual forma habían sido invitados, no aceptaron. Ellos mismos lo conversan hoy".
La gente de estas islas son hoy agricultores de autoconsumo, pescadores, mariscadores y en los últimos 20 años, algunos de ellos, obreros de las salmoneras que se arrimaron a sus islas y que han crecido. Ellos siguen integrados a una historia humilde y de precariedades.
LA INSTITUCIONALIDAD DE LA FIESTA
Los Cinco Pueblos son responsables de la existencia anual de la celebración al Divino Jesús Nazareno.
En primer lugar la comunidad de Caguach que crea, como anfitrión, las condiciones para que la fiesta se desarrolle con el mayor lucimiento y corrección posible. Está el Patrono como autoridad coordinadora de todo el proceso, pero lo apoya el Cabildo, un organismo colegiado formado prácticamente por niños, pero fuertemente representados por las familias de sus integrantes.
El patrono
En una capilla común la autoridad máxima es el fiscal. Sin embargo, en Caguach el Patrono de la imagen adquiere mayor importancia, especialmente durante los periodos de celebración.
Los patronos son los encargados de la custodia de una determinada imagen. Existen en todo el Archipiélago, y la responsabilidad, generalmente, se la entrega el pueblo, aunque en algunos lugares es el sacerdote quien los nombra
Los patronos se ocupan de las fiestas que anualmente debe tener su imagen y, en esa ocasión velarán directamente para que todo se desarrolle de manera normal.
En el caso de Caguach las responsabilidades se hacen más complejas, pero muchas de ellas son absorbidas por el Cabildo, quedando reducida la obligación del Patrono, prácticamente a lo que ocurre dentro de la Iglesia.
Reciben las mandas de velas y otros obsequios a la imagen, como las vestimentas y ex-votos de los promeseros.
Es el Patrono el que encabeza los rituales y le cabe un rol relevante en la Procesión de Banderas.
Es también notable el esfuerzo que realizan los patronos de las cuatro capillas restantes, que comienzan a llegar a Caguach desde el 23 de agosto y regresan a sus islas hasta el 31 del mismo mes. Ellos arriban acompañados de los fiscales de sus respectivas iglesias, de familiares y amigos, llevando consigo las imágenes bajo su custodia.
Durante esta permanencia llevan una vida bastante sacrificada: se cobijan en un refugio que no reúne las mínimas condiciones para servir de habitación y la permanencia también debe costearla el grupo.
Siendo un cargo sumamente sacrificado y sin retribuciones materiales es cumplido con devoción y esmero y sólo es posible entenderlo en el ámbito de la fe, de la fiesta, y el cumplimiento con sus mayores que le legaron esta herencia.































No hay comentarios:
Publicar un comentario