martes, 1 de junio de 2010

Colores, caballo, chicha vino y bullicio

“Colores, Chicha, caballo, vino y bullicio: ¡Viva Cristo Rey! La fiesta de Cuasimodo en Chile y El Monte”.


La fiesta ha sido renegada como un asunto sin importancia dentro de la concepción más ilustrada de los círculos de creación histórica y cultural. Esto nos suscita un agudo problema, en tanto, al no reconocer la fiesta como un factor importante del proceso de creación social, estamos desconociendo una parte constitutiva de la sociedad que pretendemos estudiar.


El pueblo, la comunidad, cada grupo humano que se relaciona con el todo, lo hace a través de alguna festividad, enmarcada o no, dentro del contexto cristiano. Es la forma que tienen las comunidades de poder conectarse con lo que aspiran a tener más allá, con su Dios o fuerza pura, que los limpia y les vuelve a dar la vida. Es para ellos, entonces, lo primordial dentro de la dinámica social; los mantiene y regenera como sociedad.

En Chile son innumerables las festividades populares que se realizan en el territorio, las cuales se circunscriben dentro de las fiestas religiosas. En síntesis, el arte de la fiesta ritual, sagrada o profana, nos reencuentra con nuestro origen y nuestro destino, hermana contingencia y trascendencia, identidad y alteridad.


La salud psíquica y espiritual de una cultura se puede auscultar por la vigencia de sus fiestas. Incluso dioses paganos se hacen presente: Dionisio -Baco en Roma- toma un papel muy relevante en la configuración festiva de Chile, al ser honrado en cada una de ellas, ya sea bajo la sombra de una civilización que avanza hacia el progreso, o bien, deliberadamente y sin importar porque ojos ser vistos. Pero así como se ha hecho presente, las celebraciones populares han sido motivo de múltiples restricciones por parte de las altas cúpulas de gobierno. Las medidas en su contra y el desprecio de los más nobles de nuestra sociedad han hecho que las fiestas vayan transformándose a través del tiempo, las cuales se desarrollaran más adelante, aunque siempre conservando su carácter de alegría y reencuentro con el pueblo.


Por tales motivos, nos disponemos a conocer sobre una fiesta religiosa popular exclusiva de nuestro país: Cuasimodo o correr a Cristo. Al igual que los jinetes que recorren largas distancias acompañando y defendiendo al sacerdote, en su misión de otorgar la eucaristía a los enfermos, veremos como se conforma a lo largo de la historia y como parte de la cultura y tradición más arraigada dentro de la cosmovisión chilena. Para rescatar la fiesta como parte de la construcción social, cultural e histórica, es importante dar cuenta de todos los rasgos relevantes de la fiesta, como también de un caso concreto, que es la festividad de cuasimodo en la comuna de El Monte.


Conjugados los objetivos y las pretensiones dispongámonos a conocer con mayor profundidad a Cuasimodo, fiesta vista o reconocida por parte de todos los chilenos; al mismo tiempo, y de alguna forma u otra, cercana a todos ellos; incluso, sorpresivamente de quienes escriben estas páginas.



























































































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